AEFLA EN LA IV JORNADA FARMACÉUTICA DE LA ISLA DEL REY EN MENORCA

AEFLA ha tenido el honor de ser invitada expresamente a este conmemoración y, en su nombre, el prof. Benito del Castillo impartió una muy amena charla sobre la participación farmacéutica en las primeras expediciones a América, con la aportación de numerosos datos y detalles sobre la búsqueda de nuevos fármacos y plantas empleados por las poblaciones indígenas.
La defensa a ultranza del papel de los españoles en la colonización americana, la riqueza para ambos alcanzada con el mestizaje – que nos diferencia de forma positiva frente a otros pueblos conquistadores – o el sentido de la justicia del intercambio frente al abuso del expolio son rasgos elocuentes de una manera más humana de entender el acercamiento y la relación con otros pueblos. En la faceta boticaria constituye más que un símbolo,  la búsqueda de remedios vegetales para curar, con la revolución que representó la quina, frente a los que se han dejado llevar más tarde por exclusivos y egoístas criterios comerciales de compra y venta.
La jornada se completó con un viaje por el inmenso puerto mahonés, después de la visita por la isla, y con un recuerdo especial del Colegio de Farmacéuticos de Baleares para el más grande pintor de la luz mallorquina, nuestro añorado Nicolás Forteza, el colega artista pluridisciplinar e inquieto que formó parte esencial del nacimiento de AEFLA y que siempre mantuvo un recuerdo de cariño y amistad con la Asociación.
El desplazamiento a Menorca del grupo comandado con eficacia por Marisa Gayoso y Charo Carmena pudo disfrutar también de rutas guiadas a las ruinas talayóticas, la zona de calas de Binibeca y Punta Prima o la coqueta villa de Ciudadela, al otro extremo de la isla y en plenos preparativos para festejar el original espectáculo ecuestre que se congrega en las fiestas de San Juan.

Presentación Isla del Rey

Buenos días boticarios
Acompañantes bon dia
Los motivos son muy  claros
De agradecer en poesía

La visita a este lugar
En aquesta fecha y día
De gentes de la ultramar
De grande prosopopía

Farmacéuticos de pro
Iluminan el evento
En el puerto de Mahón
Os doy mi agradecimiento

Boticarias humanistas
Farmacéuticos pintores
Farmacéuticas artistas
Boticarios escritores

La farmacia de Menorca
También está en la jornada
Ilustres gentes aporta
En fecha tan señalada

Discípulos hoy en día
Del primero de la fila
En la toxicología:
EL doctor Mateo Orfila

Un museo y un jardín
Cuidan en este hospital
Tiene trabajo sin fin
El grupo dominical

De la isla mayor vienen
Insignes representantes
Que grandes galones tienen
En estos actos brillantes

Hay también de la Pitiusas
Gentes de gran parangón
Dos islas llenas de musas
De probada inspiración

Gracias por haber venido
Del Colegio tanta gente
Muchos dirán esto ha sido,
En su tiempo, trascendente

 Amigos y familiares
Sabios que son y lo han sido
Hay médicos insulares
¡…Hasta mi Mamá ha venido!

No se me ha de olvidar
Dar las gracias, y es de ley,
A una fundación sin par
Fundación Isla del Rey

Sin cuyo esfuerzo y paciencia
No estaríamos aquí
Muchos son sus integrantes
Empezando por don Luís

(Aquí hago yo una pausa
En este día especial
Hay un cumple, es la causa,
¡Feliz día General!)

Que a la isla devolvió
Su historia y su calendario
Que ayudar quizás fraguó
Algún digno boticario

Podemos ver con honor
En este hermoso salón
El impasible valor
De este noble batallón

Continúa ya el evento
En este bello escenario
Que tiene como argumento
El primer tricentenario

Rendimos hoy homenaje
A un pintor de gran destreza
Que emprendió un largo viaje:
A Don Nicolás Forteza

Les dejo con el ponente
Y su magna conferencia
La historia es muy sugerente
Sumando plantas y ciencia

Decano honorario es
Tiene talento y da brillo
Boticario hasta los pies…
Don Benito del Castillo

Javier García Veiga
Punta Prima, Menorca,
Junio de 2011

TRESCIENTOS AŅOS EN LA ISLA DEL REY

Hace ahora trescientos años, los ingleses construyeron un impresionante hospital en el pequeño islote que emerge entre las aguas del puerto de Mahón, en la balear isla de Menorca. Es la Isla del Rey, uno de esos puntos estratégicos que parecen abocados al protagonismo más exigente en el devenir de la Historia y que fue bautizada con tal nombre en honor de su primer conquistador cristiano, Alfonso III de Aragón, A partir de entonces, es fácil  comprender que haya sufrido numerosos avatares en su  existencia bañada por las aguas en calma de uno de los mayores puertos naturales de todo el Mediterráneo.
Las tropelías de Barbarroja o los confusos y oscuros años de los siglos XVI y XVII, dieron paso a la construcción, pactada con el inmenso poderío naval de Inglaterra, de un gran hospital para atender las necesidades militares de la escuadra británica que también surcaba dominante  este mar donde tenía situadas en el norte de África, Turquía, Chipre o  Malta alguna de sus bases o alianzas comerciales y defensivas de mayor significado.
Después vino el Tratado de Utrecht y la cesión a la misma Corona británica de toda la isla menorquina durante más de cuarenta años y el establecimiento  llegó a adquirir en aquellos tiempos unas dimensiones que hoy parecen imposibles de gestionar, con más de mil doscientas camas en las que, casi siempre, reposaba más de un enfermo.
El hospital siguió prestando sus servicios a las armadas de diferentes banderas – francesa, norteamericana, otra vez la inglesa, la italiana en 1943 y, por supuesto, la española- hasta 1964. A partir de ese momento, se fue fraguando su degradación y deterioro, además de sufrir la pérdida irreparable de parte de sus tesoros, destrozados sin escrúpulo ni control alguno.
Po fortuna, en el 2002 un grupo de entusiastas voluntarios crearon la Fundación de amigos de la Isla del Rey y con tenacidad y constancia incansables, han ido recuperando parte de unas instalaciones señeras para el mundo de la marina y de la atención sanitaria. Su labor, dirigida y coordinada más tarde por el general Alejandre ha ido dando, poco a poco, sus frutos. En la actualidad se puede contar también con el respaldo de todo tipo de patrocinadores entre los que brilla con luz propia Laboratorios Uriach, encargado de promover un incipiente jardín botánico en la zona que rodea el edificio principal.
Uno de aquellos iluminados, Juan Antonio Seguí, farmacéutico en Mahón durante más de sesenta años, ha visto compensados sus desvelos al comprobar como se incorporaban  otros compañeros de profesión a este proyecto tan ilusionante; entre ellos, Javier García Veiga, María Gracia Seguí o José Mª Oleo, presidente de la Cooperativa Farmacéutica Menorquina. Todos ellos, y otros muchos habitantes de la capital de la isla han hecho posible que este verano se celebre el tercer centenario del nacimiento de este hospital con una serie de jornadas que permiten pensar en la recuperación total de una obra tan ingente y en un enclave inigualable, ideada y construida por los británicos, pero aprovechada, sanitaria y socialmente, por todos los países que acudieron a sus dependencias.

Por el  interés y atractivo que reúne este proyecto de recuperación, se recomienda visitar la página web:  www.islahospitalmenorca.org