INVOCACIÓN DE AEFLA AL APÓSTOL SANTIAGO

Henos aquí también nosotros, hijo del Zebedeo y de Salomé, los componentes de la Asociación Española de Farmacéuticos de Letras y Artes, llegados hasta la catedral en el año santo compostelano. Henos aquí delante de tu sepulcro, apóstol Santiago, que lo abandonaste todo y caminaste en pos de Jesús, que fuiste testigo de su Resurrección delante de los hombres y fuiste decapitado por su causa en Jerusalén por orden de Herodes Agripa.

Venimos a pedirte la paz de Cristo; esa paz que es distinta a la paz inestable del mundo en conformidad tranquila consigo mismo. Es una paz muy deseada y por eso no queremos confundirnos. La verdadera paz es generosa, se inclina ante el prójimo y le lleva a socorrerle. No permite que el alma se endurezca delante de la injusticia, no hace pactos con ella. Esa paz la encontramos en el mensaje del Evangelio: inspíranosla tú, noble hijo del trueno, para que la sepamos aplicar en nuestro itinerario, junto a todos los compañeros.

Nuestra institución nació hace más de treinta y cinco años. Somos quinientos miembros, reunidos por una afición personalizada hacia la cultura. El camino nos recuerda que todos tenemos que llegar a nuestro destino. El camino nos encuentra cada mañana despiertos, con el bordón en la mano, listos para abrir el corazón a nuestros compañeros de viaje. Permite, apóstol de la Iglesia, que esta voluntad y este deseo de paz no desfallezcan en adelante

José Félix Olalla
                                                       
Noviembre 2010